Una hipoteca es probablemente el mayor compromiso financiero que asumirás, y la letra pequeña cuenta tanto como el tipo de interés. Esta guía general te dice qué mirar; no sustituye a la documentación que te entregue el banco.
Tipo fijo, variable o mixto. En una hipoteca a tipo fijo la cuota no cambia durante toda la vida del préstamo, aunque suban o bajen los tipos del mercado; a cambio, el coste puede ser mayor si los tipos bajan. En una variable, el tipo se revisa según el Euríbor más un diferencial, y la cuota puede subir o bajar. Las fichas de esta página son de tipo fijo.
TIN y TAE. El TIN te dice cuánto pagas de intereses; la TAE incluye también gastos y comisiones, por eso es la cifra adecuada para comparar. Fíjate en qué incluye cada TAE: seguros, tasación u otros gastos pueden estar dentro, como se ve en los ejemplos de Openbank y MyInvestor.
Vinculaciones. Un tipo más bajo suele exigir domiciliar la nómina o contratar seguros u otros productos. Si dejas de cumplir esas condiciones, el tipo sube, como detalla Openbank. Calcula el coste real de esos productos y no solo el tipo anunciado. MyInvestor indica en su web que su hipoteca no exige productos vinculados.
Comisiones de amortización. Si en el futuro quieres amortizar total o parcialmente, comprueba la comisión. En los dos bancos con cifras de esta página, la comisión por amortización total en tipo fijo es del 2 % durante los 10 primeros años y del 1,5 % después (con matices, como el límite de la pérdida financiera en Openbank).
Gastos de formalización. Notaría, registro, gestoría, tasación e impuestos pueden asumirlos el banco o el cliente según el caso. Cada banco indica qué asume; consúltalo en la FEIN y compara el importe total a pagar, no solo la cuota.
Documentación y plazos. El banco debe entregarte la FEIN y el resto de documentación precontractual con antelación suficiente, y la firma se hace ante notario. Openbank señala que desde la aprobación hasta la firma deben pasar como mínimo 11 días. Lee los documentos con calma y pregunta lo que no entiendas al banco y al notario.
Para hacerte una idea de tu cuota con tus propios números, puedes usar la calculadora de hipoteca y, si dudas entre comprar y alquilar, la herramienta de alquilar o comprar. Son herramientas educativas y no generan una oferta. Si estás ahorrando para la entrada, consulta la comparativa de cuentas remuneradas o la de depósitos a plazo.